Cómo empezar una revolución

lunes, 18 de octubre de 2010

postheadericon DE LA DICTADURA A LA DEMOCRACIA - CAPITULO SEIS - NECESIDAD DE LA PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA




DE LA DICTADURA A LA DEMOCRACIA

Un Sistema Conceptual para la Liberación

por
Gene Sharp

CAPITULO SEIS
 
NECESIDAD DE LA PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA


Las campañas de desafío político contra las dictaduras pueden empezar de varias maneras. En el pasado, estas luchas casi nunca se planeaban y eran de hecho accidentales. Algunos de los agravios específicos que desencadenaron las acciones anteriores han variado notablemente, pero a menudo incluyeron nuevas brutalidades, el arresto o la muerte de una persona tenida en alta estima, una nueva política o regulación represiva, escasez de alimentos, falta de respeto a las creencias religiosas o el aniversario de un importante acontecimiento relacionado con el hecho. A veces una acción específica de parte de la dictadura ha enfurecido a la población de tal manera que ésta se ha precipitado a la acción, sin tener la menor idea de cómo podía acabar la insurgencia. Otras veces, un individuo valiente o un pequeño grupo, puede haber iniciado una acción que atrajo apoyo. Un malestar específico puede ser reconocido por otros como semejante a las injusticias que ellos han experimentado, y éstos también podrán, en consecuencia, sumarse a la lucha. A veces un llamado a la resistencia por parte de un pequeño grupo o de una persona puede encontrar inesperadamente una inmensa acogida.

Aunque la espontaneidad tiene algunas cualidades valiosas, a menudo ha ofrecido desventajas. Con frecuencia los de la resistencia democrática no han previsto las brutalidades de la dictadura. En consecuencia, han tenido que sufrir gravemente, y la resistencia se ha desplomado. A veces, la falta de planificación por parte de los demócratas ha dejado las decisiones cruciales al azar, con resultados desastrosos. Aún cuando el sistema represivo haya sido derribado, la falta de planificación en cuanto a cómo manejar la transición a un sistema democrático ha facilitado el surgimiento de una nueva dictadura.


Planificación realista


En el futuro, la acción popular no planificada indudablemente va a jugar un papel importante en los movimientos contra las dictaduras. Sin embargo, ahora ya es posible calcular los modos más efectivos de dar al traste con una dictadura, determinar cuando la situación política y el sentir popular están maduros, y cómo decidir la manera de comenzar una campaña. Se requiere un juicio muy cauto, basado en un cálculo realista de la situación y de las capacidades del pueblo, para seleccionar la manera más efectiva de conquistar la libertad en tales circunstancias.

Si uno desea lograr algo, es de sabios planear cómo hacerlo. Mientras más importante sea la meta, o mayor la gravedad de las consecuencias en caso de fracaso, más importante resulta la planeación. La planificación estratégica aumenta la probabilidad de que todos los recursos que puedan conseguirse se movilicen y empleen de la manera más efectiva. Esto es especialmente cierto cuando se trata de un movimiento democrático—que dispone de recursos materiales limitados y cuyos colaboradores están en peligro— que esté tratando de derribar una potente dictadura. Por el contrario, la dictadura por lo general tiene acceso a muchos recursos materiales, fuerza organizativa y capacidad de cometer barbaridades.

"Planificar una estrategia" aquí quiere decir calcular un curso de acción que hará factible pasar de una situación presente a un futuro deseado. En los términos de esta discusión, significa pasar de la dictadura a un sistema democrático en el futuro. Un plan para alcanzar esos objetivos por lo general consiste en una serie, en distintas etapas, de campañas y otras actividades, organizadas y diseñadas para fortalecer a la población y la sociedad oprimidas y para debilitar la dictadura. Adviértase aquí que el objetivo no es simplemente destruir la dictadura en curso, sino establecer un sistema democrático. Una gran estrategia que limite su objetivo sólo a destruir la dictadura en boga corre un terrible riesgo de producir otro tirano.


Obstáculos a la planificación

Algunos partidarios de la libertad, en diversas partes del mundo, no ponen toda su capacidad al servicio de cómo alcanzar la liberación. Sólo raramente esos abogados de la causa reconocen plenamente la importancia de una meticulosa planificación estratégica antes de actuar. Por lo tanto, casi nunca lo hacen.

¿Por qué será que las personas que tiene la visión de traer la libertad política a su pueblo, tan raramente preparan un plan estratégico global a fin de alcanzar esa meta? Desafortunadamente, con frecuencia la mayoría de los miembros de un grupo democrático de oposición no entienden la necesidad que hay de planear o no están acostunbrados o capacitados a pensar estratégicamente. Esta es una tarea difícil. Constantemente acosados por la dictadura y agobiados por sus responsabilidades inmediatas, los líderes de la resistencia no tienen ni la seguridad ni el tiempo para desarrollar las destrezas de cómo pensar en base a lo estratégico.

Por el contrario, el patrón común es simplemente reaccionar a las iniciativas de la dictadura. Así la oposición está siempre a la defensiva, tratando de defender libertades limitadas o los bastiones de la libertad; en el mejor de los casos, demorando el avance de los controles dictatoriales, u ocasionándoles problemas a las nuevas políticas del régimen.

Algunos individuos o grupos, por supuesto, no ven que haya necesidad de una amplia planificación a largo plazo para un movimiento de liberación. En cambio, piensan ingenuamente que si ellos simplemente se abrazan a sus ideales con fuerza y tesón du- rante un tiempo suficiente, de alguna manera acabarán por realizarlos. Otros asumen que porque simplemente viven y dan tes- timonio de sus principios e ideales frente a las dificultades, están haciendo cuanto pueden para implementarlos. El compromiso con los objetivos humanitarios y la lealtad a los ideales son admirables pero inadecuados para acabar con una dictadura y conquistar la libertad.

Otros opositores de la dictadura muy ingenuamente creen que si sólo llegan a emplear la violencia suficiente, la libertad llegará sola. Pero, como apuntamos antes, la violencia no garantiza el éxito.

En vez de a la liberación, ésta puede llevar a la derrota, a la tragedia masiva o a ambas. En la mayoría de los casos la dictadura está mejor equipada para la lucha violenta, y las realidades militares rara vez están a favor de los demócratas.

También hay activistas que basan su acción en lo que ellos sienten que deben hacer. Estos modos de abordar la situación son no sólo egocentristas sino que no ofrecen guía alguna para desarrollar una gran estrategia de liberación.

La acción basada en la "idea genial" que alguien haya tenido también es limitada. Lo que se necesita en lugar de eso es la acción basada en un cálculo minucioso de los "siguientes pasos" que hay que dar para derrocar la dictadura. Sin un análisis estratégico, los líderes de la resistencia a menudo no sabrán cuál deberá ser ese "siguiente paso", porque no han pensado seriamente en los pasos sucesivos que hay que dar para alcanzar la victoria. La creatividad y las ideas brillantes son muy importantes, pero tienen que ser utilizadas para hacer avanzar la causa de las fuerzas democráticas.

Sagazmente alerta en cuanto a la multitud de acciones que podrían tomarse contra la dictadura, e incapaces de determinar cuándo empezar, algunas personas aconsejan "Hacerlo todo al mismo tiempo". Esto podría ser útil, pero, por supuesto, es imposible,especialmente en momentos relativamente débiles. Es más, un enfoque semejante no suministra una guía acerca de dónde comenzar, dónde concentrar el esfuerzo y cómo usar los recursos, la mayor parte de las veces limitados.

Otras personas o grupos pueden contemplar la necesidad de alguna planificación, pero sólo pueden pensarla a corto plazo y sobre base táctica. Puede que no vean que una planificación a largo plazo es necesaria o posible. Puede que a veces sean incapaces de pensar y analizar en términos estratégicos, y se permiten, repetidamente, ser distraídos por cuestiones de poca monta, a menudo respondiendo más a las acciones de sus adversarios en lugar de tomar la iniciativa para la resistencia democrática. Dedicándoles tanta energía a actividades de corto plazo, estos líderes con frecuencia dejan de explorar cursos alternativos de acción, donde podrían encauzarse todos los esfuerzos para ir acercándose progresivamente a la meta.

También es quizá posible que algunos movimientos democráticos no planeen una gran estrategia para hacer caer la dictadura, sino que se concentren en problemas inmediatos por alguna muy buena razón. En su fuero interno no creen que pueden acabar con la dictadura por su propio esfuerzo. Por consiguiente, el planear cómo hacerlo se considera una romántica pérdida de tiempo o un ejercicio inútil. Los que luchan por la libertad contra una dictadura brutal bien establecida tienen que enfrentarse a un poder militar y policiaco tal que parece que los dictadores siempre podrán salirse con la suya. Carentes de verdadera esperanza, estas perso- nas, a pesar de todo, desafiarán la dictadura por razones de integridad o tal vez de historia. Aunque no lo admitan nunca, ni lo reconozcan jamás, sus acciones a sus propios ojos estarán desprovistas de esperanza. A partir de ahí, para ellos la planeación de una gran estrategia a largo plazo no vale la pena.

El resultado de esa incapacidad de planear estratégicamente suele ser drástico: se dispersan las fuerzas, las acciones son inefectivas, se dilapida la energía en asuntos sin importancia, y los sacrificios se hacen para nada. Si los demócratas no planifican estratégicamente, lo más probable es que no alcancen sus objetivos.

Una mezcla de acciones no planeadas ni integradas, no va a llevar adelante ningún esfuerzo de resistencia significativo. En lugar de ello, lo más probable es que le permitan a la dictadura aumentar sus controles y su poder.

Desafortunadamente, porque rara vez se desarrollan planes estratégicos amplios para la liberación, las dictaduras parecen ser más duraderas de lo que de hecho son. Sobreviven por años y décadas más allá de lo que podría ser el caso.


Cuatro términos importantes para la planificación estratégica


A fin de ayudarnos a pensar estratégicamente, es importante percibir con claridad qué significan cuatro términos básicos.

La gran estrategia: es la concepción que sirve para coordinar y dirigir el uso de todos los recursos apropiados y disponibles (económicos, humanos, morales, políticos, organizacionales, etc.) de un grupo que busca alcanzar sus objetivos en un conflicto.

La gran estrategia, al enfocar la atención del grupo en los objetivos primarios y en los recursos en el conflicto, escoge entre las técnicas de acción más apropiadas (tales como la acción militar convencional o la lucha noviolenta) cuál ha de emplearse en la contienda. Al planear la gran estrategia, los líderes de la resistencia deben evaluar y planificar qué presiones e influencias han de aplicarse sobre los adversarios. Más adelante, la gran estrategia tendrá que ocuparse de las decisiones sobre las condiciones y el momento apropiado en que las campañas de resistencia, iniciales y subsecuentes, deban echarse a andar.

La gran estrategia sienta el organigrama básico para la selección de las estrategias menores con las que se ha de desarrollar la lucha. La gran estrategia, además, determina a cuáles grupos específicos se les encomendarán tareas generales así como la distribución de los recursos que se han de emplear en la lucha.

La estrategia es la concepción de cómo alcanzar los objetivos en un conflicto de la mejor manera, operando en el ámbito de la gran estrategia escogida. La estrategia tiene que ver con si se ha de pelear o no, y cuándo y cómo, asi como con el modo de lograr el máximo de efectividad al luchar por ciertos fines. A la estrategia se la ha comparado con el concepto del artista, y a la planificación estratégica con el proyecto o plano detallado de un arquitecto.12

La estrategia incluirá también los esfuerzos por desarrollar una situación tan ventajosa para los retadores que los retados puedan prever que un conflicto abierto les ocasionaría una derrota, y así se decidan a capitular sin llegar al combate. 0 si no, que la situación estratégica sea tan buena que el triunfo de los retadores en la contienda resulte evidente. La estrategia comprende también cómo usar bien los triunfos obtenidos.

Aplicado al desarrollo de la lucha en sí, el plan estratégico indica cómo debe desarrollarse la campaña y cómo los diferentes componentes de la misma tienen que combinarse unos con otros, para llevarla lo más ventajosamente posible a conquistar sus objetivos. Comprende el hábil desplazamiento de los grupos de acción particulares, en operaciones menores. La planeación de una buena estrategia, tiene que considerar que se requiere una técnica de lucha, escogida para el éxito de la operación. Las diferentes técnicas tendrán diferentes exigencias. Por supuesto, el cumplir con "requisitos" no basta para asegurar el triunfo. Pueden necesitarse otros factores.

Al trazar las estrategias, los demócratas han de definir claramente sus objetivos, y determinar cómo medir la efectividad de los esfuerzos para alcanzarlos. Esta definición y análisis permite al estratega identificar las condiciones precisas para lograr cada objetivo seleccionado. La necesidad de claridad y definición se aplica igualmente a la planificación táctica.

Las tácticas y los métodos de acción se usan para llevar a cabo la estrategia. La táctica se refiere al mejor uso de las propias fuerzas, para obtener la máxima ventaja, en una situación limitada. Una táctica es una acción limitada, que se usa para alcanzar un objetivo restringido. La selección de las tácticas se rige por el principio de cómo usar de la mejor manera, en una fase limitada del conflicto, los medios disponibles de combate para implementar la estrategia. Para ser más efectivos, las tácticas y los métodos siempre deben escogerse y aplicarse para lograr los objetivos estratégicos. Las victorias tácticas que no refuerzan la consecución de los objetivos estratégicos pueden, al final, convertirse en energía despilfarrada.

Una táctica, por lo tanto, se escoge en función de un curso de acción limitado, que encaja dentro de una estrategia más amplia; así como una estrategia encaja dentro de la gran estrategia. Las tácticas siempre tienen que ver con la lucha mientras que la estrategia incluye consideraciones más amplias. Una táctica en particular sólo puede ser comprendida como parte de la estrategia total de una batalla o de una campaña.

Las tácticas se aplican por un período de tiempo más breve que las estrategias, en áreas más reducidas (geográficas, institucionales, etc.), por un número más limitado de personas, o para lograr objetivos más limitados. En la acción noviolenta, la distinción entre un objetivo táctico y otro estratégico puede deberse parcialmente a que el objetivo de la acción sea más o menos importante.


Las alianzas tácticas ofensivas se escogen para apoyar la conquista de los objetivos estratégicos. Los compromisos tácticos son herramientas de las que se vale el estratega a fin de crear condiciones favorables para dirigir ataques decisivos contra un adversario. Es muy importante, por consiguiente, que aquellos a quienes se ha dado la responsabilidad de planificar y ejecutar las operaciones tácticas tengan la abilidad de discernir la problemática de la situación y escoger los procedimientos más apropiados para enfrentarla. Aquellos que se supone que han de participar, deben estar entrenados en el uso de la táctica escogida y en los medios específicos.

El método o procedimiento se refiere a las armas específicas o medios de acción. Entre las técnicas de la lucha noviolenta se incluyen docenas de formas particulares de acción (tales como los muchos tipos de huelga, el boicot, la resistencia pasiva política y otras parecidas), citadas en el Capítulo Cinco. (Ver también el Apéndice.)

El desarrollo de un plan estratégico responsable y efectivo, para una lucha noviolenta, depende de la selección y formulación minuciosa de la gran estrategia, las estrategias de campaña, las tácticas y los métodos.

La lección principal de esta discusión es que para liberarse de una dictadura se requiere un uso calculado de nuestro propio intelecto para planificar cuidadosamente la estrategia. La incapacidad de planificar inteligentemente puede contribuir al desastre, mientras que el empleo efectivo de nuestras capacidades intelectuales puede trazar el rumbo de un curso estratégico que juiciosamente utilice nuestros recursos disponibles para impulsar a la sociedad hacia los objetivos de la libertad y la democracia.


12 Robert Helvey, comunicación personal, 15 de agosto de 1993.

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