Cómo empezar una revolución

domingo, 24 de octubre de 2010

postheadericon DE LA DICTADURA A LA DEMOCRACIA - CAPITULO SIETE - PLANIFICANDO LA ESTRATEGIA



DE LA DICTADURA A LA DEMOCRACIA

Un Sistema Conceptual para la Liberación

por
Gene Sharp

CAPITULO SIETE

PLANIFICANDO LA ESTRATEGIA


Para aumentar las posibilidades de éxito, los líderes de la resistencia necesitarán formular un plan de acción global, capaz de fortalecer a la gente que sufre, debilitar la dictadura, después destruirla, y construir una democracia duradera. Para poder llevar a cabo tal plan de acción, es necesario hacer un cálculo minucioso de la situación y de las opciones para una acción eficaz. En base a un análisis así de preciso se pueden desarrollar tanto la gran estrategia como las de campañas específicas para alcanzar la libertad. Aunque relacionados entre sí, el desarrollo de la gran estrategia y el de las estrategias de campaña son dos procesos separados. Las estrategias de campaña han de diseñarse para alcanzar y reforzar los objetivos de la gran estrategia.

El desarrollo de la estrategia de resistencia requiere que se preste atención a muchas interrogantes y tareas. Identificaremos aquí algunos de los factores importantes que han de considerarse, a nivel de gran estrategia así como en el de las estrategias de campaña. Toda la planificación estratégica, sin embargo, requiere que los planificadores de la resistencia tengan una profunda comprensión de toda la dinámica del conflicto, y que le presten atención a los factores históricos, gubernamentales, militares, culturales, sociales, políticos, sicológicos, económicos e internacionales inclusive. Las estrategias sólo pueden desarrollarse en el contexto de la lucha par- ticular y sus antecedentes.

Como asunto de primera importancia, los líderes democráticos y planificadores estrategas querrán plantearse los objetivos y la importancia de la causa. ¿Vale la pena empeñarse en una lucha semejante por esos objetivos? Si es así, ¿por qué? Es crítico determinar el verdadero propósito de la lucha. Ya hemos dicho en este trabajo que no basta con derribar la dictadura, o quitar a los dictadores actuales. El objeto de estas luchas debe ser el establecimiento de una sociedad libre, con un sistema democrático de gobierno. La claridad sobre estos puntos influirá en el desarrollo de la gran estrategia y de las subsiguientes estrategias específicas.


En particular, los estrategas tienen que dar respuesta a muchas interrogantes fundamentales como éstas:


• ¿Cuáles son los principales obstáculos para lograr la libertad?


• ¿Qué factores facilitarían el alcanzarla?


• ¿Cuáles son los puntos fuertes de la dictadura?


• ¿Cuáles son las diversas debilidades de la dictadura?


• ¿Hasta qué punto son vulnerables las fuentes de poder de la dictadura?


• ¿Cuáles son los puntos fuertes de las fuerzas democráticas y de la población en general?


• ¿Cuáles son los puntos débiles de las fuerzas democráticas y de la población en general, y cómo pueden corregirse?


• ¿Cuál es la posición de terceras personas no inmediatamente involucradas en el conflicto que están ayudando, o podrían ayudar, bien a la dictadura, bien al movimiento democrático y cómo podrían hacerlo?


Escogiendo los medios


A nivel de gran estrategia, se necesitará que los estrategas escojan el medio de lucha idóneo que ha de emplearse en el conflicto venidero. Necesitan evaluar las ventajas y limitaciones de varias técnicas alternativas de lucha, tales como la beligerancia militar convencional, la guerra de guerrillas, el desafío político y otras.

Para llevar a cabo esta selección, los estrategas necesitan considerar interrogantes como las siguientes: ¿Estará el tipo de lucha que se escoja dentro del marco de las capacidades de los demócratas?

¿Utilizará la técnica escogida las fuerzas de la población dominada? ¿Enfoca la técnica escogida las debilidades de la dictadura o busca golpearla donde está más fuerte? ¿Los medios que se usen ayudarán a los demócratas a cobrar más confianza en sí mismos, o dependerán de terceras personas o de proveedores externos? ¿Qué historial tienen los medios escogidos de haber servido para el derrocamiento de otras dictaduras? ¿Producirán un aumento, o una disminución en la cantidad de víctimas y otras pérdidas que podrían ocurrir en el conflicto venidero? Asumiendo que se vaya a tener éxito en cuanto al derrocamiento de la dictadura, ¿qué efecto tendrían los medios escogidos en el tipo de gobierno que emerja después de la lucha? Es necesario excluir los tipos de acción que se consideren contraproducentes para el desarrollo de la gran estrategia.

En los capítulos anteriores hemos argumentado que el desafío político ofrece ventajas significativas en comparación con las otras técnicas de lucha. Los estrategas tendrán que analizar la dinámica de sus conflictos particulares, y determinar si el desafío político responde afirmativamente a las interrogantes anteriores.


Planificando para la democracia


Debemos recordar que el objetivo de la gran estrategia contra la dictadura no es simplemente la caída de los dictadores sino establecer un sistema democrático y hacer imposible el surgimiento de una nueva dictadura. Para alcanzar estos objetivos será necesario que los medios de lucha que se escojan contribuyan a cambiar la distribución del poder efectivo de la sociedad. Bajo la dictadura, la población y las instituciones civiles de la sociedad han sido demasiado débiles y el gobierno demasiado fuerte. Si no se corrige este desequilibrio, la nueva camarilla, si así lo quisiere, podría ser tan dictatorial como la anterior. Una "revolución palaciega" o un golpe de estado, por consiguiente, no es bienvenido.

El desafío político contribuye a una más equitativa distribución del poder efectivo, mediante la movilización de la sociedad contra la dictadura, tal como fue discutido en el Capítulo Cinco. Este proceso ocurre de diversas maneras. El desarrollo de una capacidad de lucha noviolenta significa que la capacidad de represión violenta de la dictadura ya no va a producir la intimidación ni la sumisión de la población tan fácilmente. Ésta va a tener a su disposición poderosos medios de acción para contrarrestar y, a veces, hasta bloquear el ejercicio del poder de los dictadores. Además, la movilización del poder popular por medio del desafío político va a fortalecer las instituciones independientes de la sociedad. La experiencia de haber ejercido alguna vez un poder efectivo no se olvida fácilmente. El conocimiento y adiestramiento que se adquieren en la lucha harán que la población sea menos propensa a que los posibles dictadores la dominen en el futuro. Este cambio en las relaciones de poder hará mucho más probable el establecimiento de una sociedad democrática duradera.


Ayuda del exterior


Como parte de la preparación de la gran estrategia, se necesita calcular qué papel han de jugar la resistencia interna y las presiones externas en la desintegración de la dictadura. En este análisis, hemos insistido que la fuerza principal de la lucha debe provenir del inte- rior mismo del país. El nivel que llegue a alcanzar la ayuda internacional dependerá de cuánto pueda ésta ser estimulada por la lucha interna.

Como un complemento muy limitado, se pueden hacer esfuerzos por movilizar la opinión pública mundial contra la dictadura desde un punto de vista humanitario, moral o religioso.

Se puede trabajar para lograr que los gobiernos y las organizaciones internacionales apliquen sanciones diplomáticas, políticas y económicas contra la dictadura. Éstas podrán ser embargos económicos o de armamento, reducción de los niveles dereconocimiento diplomático, negación de asistencia económica y prohibición de inversiones en el país bajo una dictadura, expulsión del gobierno dictatorial de las diversas organizaciones internacionales y de los organismos de las Naciones Unidas. Además asistencia internacional como ayuda financiera o de comunicaciones, podrá suministrárseles directamente a las fuerzas democráticas.


Formulando una gran estrategia


Después de un estudio de la situación, la selección de los medios y la determinación de qué papel ha de jugar la ayuda del exterior, los planificadores de la gran estrategia tendrán que esbozar a grandes rasgos la mejor manera de desarrollar el conflicto. Este amplio plan se extendería desde el presente hasta la liberación e instauración de un sistema democrático en el futuro. Al formular una gran estrategia, estos planificadores tendrán que hacerse una serie de preguntas. Las siguientes interrogantes, de una manera mas específica que antes, plantearán los considerandos que han de tenerse en cuenta al diseñar una gran estrategia para una lucha mediante el desafío político.

¿Cuál es la mejor manera de empezar una lucha a largo plazo?

¿Cómo podría la población oprimida acumular suficientes fuerzas y confianza en sí misma para desafiar la dictadura, aunque inicialmente sea de manera limitada? ¿Cómo puede aumentarse con el tiempo y la experiencia la capacidad de la población de aplicar la nocooperación y el desafío político? ¿Cuáles deberán ser los objetivos a alcanzar en una serie de campañas limitadas, dirigidas a recuperar el control democrático de la sociedad y a limitar el de la dictadura? ¿Quedan aún instituciones independientes que hayan sobrevivido la dictadura y que pueden usarse en la lucha por establecer la libertad? ¿Qué instituciones de la sociedad pueden ser rescatadas del control de los dictadores, o cuáles instituciones han de ser creadas de nuevo por los demócratas para satisfacer las necesidades de éstos y para establecer esferas de ejercicio democrático aún cuando la dictadura continúe?

¿Cómo puede desarrollarse la fuerza organizacional en la resistencia? ¿Cómo se puede adiestrar a los participantes? ¿Qué recursos (financieros, materiales, etc.) se requerirán a lo largo de la lucha? ¿Qué tipo de simbolismo será el más efectivo para movilizar a la población? ¿Por medio de qué tipo de acción y en qué etapas se verán progresivamente debilitados o eliminados los recursos del poder de los dictadores? ¿Cómo puede la población que resiste persistir en el
desafío y a la vez mantener la necesaria disciplina noviolenta? ¿Cómo podrá la población satisfacer sus necesidades básicas durante el curso de la lucha? ¿Cómo se podrá mantener el orden social en medio del conflicto? ¿Qué hará la resistencia democrática, a medida que se aproxime la victoria, para seguir construyendo las bases de la sociedad de la post-dictadura y lograr que la transición sea lo menos brusca posible?

Recuérdese que no hay un curso prescrito, ni se puede crear un modelo de estrategia para cada movimiento de liberación contra las dictaduras. Cada lucha por derribar un régimen de fuerza y establecer un sistema democrático tendrá que ser diferente. Nunca habrá dos situaciones exactamente iguales. Cada dictadura tiene algunas características individuales, y variarán las capacidades de la población que busca liberarse. Los planificadores de una gran estrategia para una lucha de desafío político requerirán una pro- funda comprensión, no sólo de su situación específica de conflicto sino también de los medios de lucha que hayan escogido.13

Cuando la gran estrategia para la lucha ha sido cuidadosamente planificada hay razones de peso para darla a conocer ampliamente. Las grandes cantidades de gente que hace falta que participen estarán más dispuestas y aptas para actuar si entienden la concepción ge- neral así como las instrucciones específicas. Es posible que el saber esto tenga un efecto muy positivo en la moral y en su voluntad de participar y actuar apropiadamente. En todos los casos los lineamientos generales de la gran estrategia se darán a conocer a los dictadores y esto, potencialmente, puede llevar a aquéllos a ser menos brutales en su represión, a sabiendas de que, políticamente, puede salirles el tiro por la culata. El haber sido alertados sobre las características especiales de la gran estrategia podría también contribuir a causar disensiones o descontento entre los partidarios del dictador.

Una vez que se ha adoptado un plan estratégico global para hacer caer la dictadura y establecer un sistema democrático, es importante que los grupos democráticos persistan en aplicarlo. En muy raras circunstancias deberá la lucha apartarse del plan inicial de la gran estrategia. Cuando haya abundante evidencia de que la gran estrategia escogida fue mal concebida, o cuando lascircunstancias de la lucha hayan cambiado fundamentalmente, es posible que los planificadores tengan que alterar la gran estrategia. Aún entonces, deberá hacerse solamente después de que el cálculo fundamental se haya hecho de nuevo, y se haya desarrollado y adoptado una estrategia nueva más adecuada.


Planificando las estrategias de campaña


No importa cuán sabia y promisoria sea, una gran estrategia desarrollada para terminar con la dictadura no se ejecuta por sí sola. Hará falta que se desarrollen estrategias particulares para orientar las principales campañas enfocadas al socavamiento del poder de los dictadores. Estas estrategias, en su momento, van a incorporar y dirigir una serie de movimientos tácticos que aspiran a infligir golpes decisivos contra el régimen de los dictadores. Las tácticas y los métodos de acción específicos deben escogerse cuidadosamente para que contribuyan a alcanzar los objetivos de cada estrategia particu- lar. La discusión aquí se enfoca exclusivamente a nivel de estrategia.

Hace falta que los estrategas que planifican las campañas mayores, así como los que planificaron la gran estrategia, tengan una comprensión minuciosa de la naturaleza y de los modos operacionales de la técnica que hayan escogido para la lucha. Así como los oficiales militares tienen que entender de estructuras de fuerza, táctica, logística, pertrechos, efectos geográficos y demás para urdir una estrategia militar, los planificadores del desafío político deben conocer bien la naturaleza y los principios estratégicos básicos de la lucha noviolenta. Aunque así fuere, la atención a las recomendaciones de este ensayo y la respuesta a las preguntas que planteamos aquí, no producirán por sí mismos las estrategias. La formulación de las estrategias para la lucha requiere además de una creatividad bien informada.

Al planificar las estrategias para las campañas específicas y selectivas de resistencia, y para el desarrollo a largo plazo de la lucha de liberación, los estrategas del desafío político tienen que considerar varios puntos y problemas, entre los cuales se encuentran los siguientes:


• Determinación de los objetivos específicos de la campaña y de cómo éstos contribuyen a hacer efectiva la gran estrategia;


• Consideración de los métodos específicos o armas políticas que mejor se puedan emplear para implementar la estrategia escogida. Dentro del plan estratégico integral para una campaña en particular, será necesario determinar qué planes tácticos menores y qué métodos de acción específicos se deben emplear para imponer presiones y restricciones a las fuentes de poder de la dictadura. Recuérdese que el alcanzar los objetivos mayores vendrá como resultado de haber escogido cuidadosamente, e implementado específicamente, los pasos menores.


• Determinación de si los asuntos económicos deben relacionarse con la lucha total, que es esencialmente política, y de cómo. Si los asuntos económicos han de ser prominentes en la lucha, hay que cuidar que los malestares económicos de veras podrán remediarse luego de liquidada la dictadura. Si no, la desilusión y el descontento cundirán, a menos que se provean soluciones rápidas durante el período de transición a una sociedad democrática. Esa desilusión puede suscitar el ascenso de las fuerza dictatoriales que prometan poner fin a los malestares económicos.


• Determinación a priori de qué clase de estructura de liderazgo y sistema de comunicaciones funcionarán mejor al comienzo de la lucha de resistencia. ¿Qué medios de tomar decisiones y de comunicación serán posibles durante el curso de la lucha para orientar continuamente a los de la resistencia y a la población en general?


• Comunicación de las noticias de la resistencia a la población, las fuerzas del dictador y la prensa internacional. Las denuncias e informaciones deben ser rigurosamente veraces. Las exageraciones y las reclamaciones infundadas minan el prestigio de la resistencia.


• Planes sobre actividades constructivas independientes— económicas, sociales o educativas—que aumenten la confianza de las personas en sí mismas, para que sean capaces de responder a las necesidades de su propia gente durante el conflicto que va a producirse. Tales proyectos pueden ser administrados por personas que no estén directamente involucrados en las actividades de la resistencia.


• Determinación de qué clase de ayuda exterior es deseable para apoyar una campaña específica o la lucha de liberación en general. ¿Cómo puede la ayuda exterior movilizarse de la mejor manera, y utilizarse, sin hacer depender la lucha interna de factores externos no confiables? Hará falta decidir cuáles de los grupos del exterior son los más apropiados y los más aptos para ayudar, por ejemplo las organizaciones nogubernamentales (movimientos sociales, grupos religiosos o políticos, sindicatos, etc.), los gobiernos y/o las Naciones Unidas y sus diversos cuerpos.


Es más, los planificadores de la resistencia tendrán que tomar medidas para preservar el orden y planear cómo puede responder la gente a sus propias necesidades durante los procesos de resistencia masiva contra los controles dictatoriales. Esta planificación se orienta no sólo a crear estructuras alternativas independientes y democráticas y a responder a las verdaderas necesidades, sino también a reducir la credibilidad del régimen cuando éste declare que es necesaria una represión más severa para poner fin al desorden y la delincuencia.


Difundiendo la idea de la nocooperación


Para un desafío político exitoso contra una dictadura, es esencial que la población capte la idea de la nocooperación. Como se ilustró en el cuento del "Amo de los Monos" (ver Capítulo Tres), la idea básica es sencilla. Si un número suficiente de subordinados se rehusa a seguir cooperando por un tiempo suficiente a pesar de la represión el sistema opresivo se debilitará, y acabará por desplomarse.

Las personas que viven bajo una dictadura pueden ya estar familiarizadas con este concepto por diversas fuentes. Aún así las fuerzas democráticas deben deliberadamente difundir y comunicar a todos los estratos sociales la idea de la nocooperación. La fábula del "Amo de los Monos", o una semejante, podría difundirse por toda la sociedad. Un cuento así puede comprenderse fácilmente. Una vez que la población en general haya asimilado el concepto de la nocooperación, la gente podrá entender la relevancia que van a tener en el futuro los llamados a practicar la nocooperación contra la dictadura. De la misma manera podrán, por cuenta propia, improvisar miles de formas específicas de nocooperación en situaciones nuevas.

A pesar de las dificultades y peligros en los intentos de comunicar ideas, noticias e instrucciones de la resistencia cuando se está viviendo bajo una dictadura, los demócratas a menudo han demostrado que sí es posible hacerlo. Aún bajo los regímenes nazis o comunistas, fue posible que los de la resistencia se comunicaran, no sólo con otros individuos, sino con grandes públicos, mediante la publicación de periódicos ilegales, folletos, libros y más recientemente por medio de casetes de audio y video.

Ya con la ventaja de una planificación estratégica previa, se pueden preparar los lineamientos para la resistencia y diseminarlos.

Estos pueden indicar los motivos por los cuales y las circunstancias en que la población debe protestar y suspender la colaboración, y cómo puede esto llevarse a cabo. Entonces, aún cuando las comunicaciones con la dirección democrática se cortaran y no se emitieran o recibieran instrucciones específicas, la población sabría cómo actuar en relación con ciertos asuntos importantes. Tales lineamientos también podrían usarse para comprobar si la policía ha emitido falsas "instrucciones a la resistencia" a fin de provocar una acción que desacredite el movimiento.


La represión y las contramedidas


Los planificadores de la estrategia tienen que calcular las posibles respuestas y la represión, especialmente el umbral de violencia de la dictadura de cara a las acciones de la resistencia democrática. Será preciso determinar cómo enfrentarlas y contraatacarlas, o evitar el posible incremento de la represión sin someterse. Tácticamente, en situaciones específicas, una advertencia apropiada sobre la represión que se espera servirá a los de la resistencia y a la población en ge- neral para que sepan los peligros que corren si participan. Si la represión se perfila muy seria, deben tomarse medidas para dar asistencia médica a los heridos de la resistencia.

Anticipándose a la represión, los estrategas harán bien en considerar por adelantado el empleo de tácticas y métodos que contribuyan a alcanzar el objetivo específico de la campaña, o la liberación misma, pero que hagan menos probable o posible una represión excesiva. Por ejempo, las acciones callejeras y las manifestaciones contra las dictaduras extremas pueden ser muy dramáticas, pero pueden arriesgarse a dejar miles de muertos entre los manifestantes. De hecho, el alto costo que éstos paguen puede no aumentar más la presión sobre la dictadura que si todo el mundo se hubiera quedado en su casa, hubiera habido una huelga, o si los funcionarios hubieran participado en un acto de nocooperación masiva.

Si se ha contemplado que la acción provocadora de la resistencia con un alto riesgo de víctimas va a hacer falta para un fin estratégico, entonces hay que calcular con mucho cuidado los posibles costos de la acción y sus ganancias. ¿Estarán los de la población y los de la resistencia listos para comportarse disciplinadamente y de una manera noviolenta durante el curso de la lucha? ¿Podrán resistirse a las provocaciones de la violencia? Los planificadores han de considerar qué medidas han de tomarse para mantener la disciplina noviolenta, y para sostener la resistencia a pesar de las brutalidades. ¿Serán posibles y a la vez efectivas algunas medidas como los compromisos, las declaraciones de política a seguir, los folletos sobre la disciplina, las convocatorias a las manifestaciones y el boicot aplicado a perso- nas y grupos que aboguen por la violencia? Los dirigentes tienen que estar siempre alerta ante la presencia de agentes provocadores cuya misión será incitar a los manifestantes a la violencia.


Adhiriéndose al plan estratégico


Una vez que un concienzudo plan estratégico se pone en marcha, las fuerzas democráticas no deben dejarse distraer por los movimientos menores que emprendan los dictadores, y que pueden tentarlos a abandonar la gran estrategia o la de una campaña en particular, haciendo que muchas actividades enfoquen asuntos sin importancia. Tampoco deben permitir que la emoción del momento quizá en reacción a las nuevas barbaridades efectuadas por la dictadura permita desviar la resistencia democrática de su gran estrategia o de su estrategia de campaña. Las barbaridades pueden haber sido perpetradas precisamente para provocar que las fuerzas democráticas abandonen su plan bien fundado y hasta lleguen a cometer actos violentos, a fin de que los dictadores puedan derrotarlos más fácilmente.

En tanto el análisis básico se considere acertado, la tarea de las fuerzas pro-democráticas es la de llevarlo adelante paso a paso. Por supuesto que van a producirse cambios de táctica y de objetivos intermedios. Un buen líder siempre está dispuesto a explotar una oportunidad. Estos ajustes no deben confundirse con los objetivos de la gran estrategia o los de una campaña específica. La minuciosa implementación de la gran estrategia que se haya decidido y de las estrategias de las campañas particulares, va a contribuir grandemente a la victoria.


13 Se recomienda el estudio completo de Gene Sharp, The Politics of Nonviolent Action (La Política de la Acción Noviolenta), y de Peter Ackerman y Christopher Kruegler, Strategic Nonviolent Conflict (El Conflicto Estratégico Noviolento), (Westport, Con- necticut: Praeger, 1994). También ver Gene Sharp, Waging Nonviolent Struggle: Twen- tieth Century Practice and Twenty-First Century Potential. Venidero.

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